lunes, 10 de marzo de 2008

Puno a merced de un “lagomoto” que inundaría zona circunlacustre

Para nadie debe ser una sorpresa que la región Puno (a pesar de su ubicación geográfica) puede ser remecido por un movimiento telúrico que alcance la escala de terremoto, como lo ocurrido el pasado 15 de agosto en el departamento de Ica y la ciudad de Lima, que soportó un sismo de 7.9 grados en la escala de Richter, ocasionando muertes y severos daños.
Históricamente, el altiplano ha soportado innumerables sismos que han ido desde la escala 2.0 a la de 6.9 grados, como lo sucedido el 2 de junio del 2005 a las 05:01 horas en la zona sureste de la ciudad de Puno (distrito de Chucuito).
De acuerdo al historiador de apellido Salgado, el 9 de abril de 1928, en el distrito de Ayapata (Carabaya) se presentó un terremoto que bien lo describió como detonaciones subterráneas que provocó el desprendimiento abrupto de enormes bloques de hielo del nevado Allincapac. Narró también que se veían derrumbes del talud del río Esquilaya, formando una gran laguna artificial que más tarde rompió en un gran huayco. No se tiene datos de muertos o desaparecidos, pero sí algunos testimonios.
Últimos sismos
El mismo Instituto Geofísico del Perú (IGP) a través de la Dirección de Sismología da cuenta del varios sismos en la región Puno, siendo los últimos registrados el 27 de mayo del 2007 a las 05:17 que tuvo una magnitud de 4.3 grados y del 15 de agosto que fue percibido en las provincias de Melgar, Moho, Huancané y Lampa con una magnitud aproximada de 3.0 grados.
En una de sus última visitas a la ciudad de Puno, Hernando Tavera, director de sismología del IGP, aseguró con vehemencia que desde la costa central hasta el extremo sur del país, se presentaría un terremoto de gran intensidad que inclusive superaría el registrado el 23 de junio del 2001 en la costa de Arequipa (magnitud de 6.9 grados en la escala de Richter). Para Tavera lo único que quedaba era esperar a que sucediera y que la población se preparase para enfrentarlo adecuadamente, sin llegar a tener lamentables pérdidas de vidas humanas, pero ya ven, el terremoto de Ica no tuvo la respuesta que se esperaba. Más de 500 muertos y ciudades enteras devastadas por la furia de la naturaleza.
Sismo de gran magnitud
El mismo director de sismología, indicaba con sutileza, que Puno no estaba excluida de ser víctima de un movimiento telúrico de gran magnitud, al estar ubicada sobre una falla geológica, además de hallarse en la zona intermedia 2 y 3 de ocurrencias de sismos en todo el país o denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, donde se presenta la mayor cantidad de sismos a nivel mundial.
Sobre dicha falla geológica, el coordinador de investigación de la Facultad de Ingeniería Geológica y Metalúrgica de la Universidad Nacional del Altiplano, Newton Machaca Cusilayme, ratificó que la región Puno está situado dentro del Sistema de Falla Ayaviri Copacabana (SFAC), el cual se encuentra por el momento inactiva, pero de reactivarse las consecuencias serían inenarrables.
“Como muestra de la presencia de dicha falla, se evidencia la megabrecha de Ayabacas, que son consideradas las más grandes del mundo. Esta falla atraviesa todo el departamento y parte del lago Titicaca, que de activarse provocaría un sismo de gran intensidad”, precisó.
Machaca Cusilayme, quien a su vez es el director de la estación sísmica de la UNA, indicó que era casi improbable que en Puno se registre un sismo producto de la tectónica, es decir por la subducción de las placas de Nazca con la de Sudamérica, debido que se encuentra a más de 200 kilómetros de distancia del rozamiento de las placas y que la fuerza liberada por el impacto no llegaría a la superficie con gran intensidad, cosa que no sucede en la costa del país al localizarse a menos de 70 kilómetros de la subducción de las placas.
“Con el último terremoto en Ica, que ha sido de gran magnitud, nos damos cuenta que en Puno no se tuvo consecuencia alguna, esto por la distancia del hipocentro y la misma cordillera de los andes, que actúa como una pared ante las ondas sísmicas”, apuntó el geólogo.
Reactivación de la falla SFAC ocasionaría un terremoto
Sin embargo señaló que la reactivación de la falla (SFAC) sería lo único que provocaría un sismo de severas consecuencias para la región, seguido de los vulcanismos, como lo que actualmente sucede en el distrito de Ollachea, provincia de Carabaya, el mismo que se encuentra asentada sobre un “domo tapón” geomorfológico, que es causante de los remezones de gran magnitud en la zona, que datan todavía desde 1928. No se descarta que el volcán pueda entrar en un proceso de activación, pero al momento no se evidencia reacción alguna.
“Las fallas se reactivan a causa de las corrientes convectivas, es decir por el ascenso y descenso permanente del magma en el interior de la tierra”, explicó el geólogo, quien a su vez aseguró que si la falla se da en un terreno rocoso no se generaría muchos daños en la superficie, mientras que de registrarse en una zona de arena o grava saturada colapsarían gran cantidad de infraestructuras ubicadas en todo el anillo circunlacustre del Titicaca.
Además traería consigo que las aguas del lago, se agiten formando una especie de “lagomoto” al punto de formar olas que superen los 2 metros de alto, dañando diversas infraestructuras y probables pérdidas de vidas humanas.
“Con la experiencia del terremoto de Lima e Ica la población debe tomar conciencia que es elemental que estemos preparados y comenzar a realizar acciones de prevención y así evitar daños o muertes” exhortó Machaca Cusilayme.
Una ciudad desordenada e insegura
Por el lado de la debilidad estructural que tienen los predios en la ciudad de Puno, el decano del Colegio de Ingenieros del Perú, consejo departamental, Nicolás Luza Flores señaló que de suceder un terremoto que supere los 7.0 grados, un promedio del 80 por ciento de las viviendas se vendrían abajo o simplemente quedarían con severos daños.
De acuerdo al censo del 2005, la región Puno cuenta con una población de más de un millón 300 mil habitantes, el que ha ido en aumento desde 1981 (910 mil 377 habitantes) en un promedio del 30 por ciento, de los cuales la gran mayoría de pobladores han edificado sus viviendas sin un criterio técnico profesional ni una adecuada distribución urbanística que se denota tanto en el centro de la ciudad como en el casco urbano.
“Muchas de las viviendas no tienen la respectiva licencia de construcción, o si la tienen simplemente no la respetan. Lo que nos falta es tener una cultura constructiva, de seguridad y economía” apuntó Luza Flores.
Sobrecarga en las estructuras
Otro problema que se avizora muy seguido, es que hay predios que tienen estructuras iniciales sólo para dos niveles, pero éstos con la intensión de ganar espacio vertical o aéreo se elevan hasta el tercer o cuarto piso, sin tal vez medir los riesgos a los que se exponen frente a un sismo.
No debe causar asombro ver que en varias viviendas, se estile tener como comodidad, el hacinamiento, al extremo de vulnerar los diferentes reglamentos que nos orientan sobre la estructura de nuestros domicilios. Inclusive se tiene casos que en edificaciones hechas para domicilios, funcionen como planteles educativos, siendo inseguros para los estudiantes (pasadizos angostos, salones pequeños, poca iluminación, patios reducidos, insuficiente número de baños, entre las tantas deficiencias).
La vulnerabilidad social y educativa en la actualidad son uno de los riesgos más preocupantes por los que atraviesan los puneños, es decir la frágil organización en barrios, urbanizaciones y en los mismos comités de Defensa Civil regional, provinciales y distritales para reaccionar adecuada y oportunamente frente a un desastres o emergencia.
Otra de las debilidades es la poca preparación u orientación que se les imparte a los estudiantes sobre los riesgos que traen consigo los peligros naturales y la misma acción desmedida del hombre.
Tanto el decano del Colegio de Ingenieros como el geólogo de la UNA, coincidieron en que es básico que antes de edificarse una vivienda se debe tener en cuenta el respectivo estudio de suelos, para así saber qué material emplear en la edificación, además de contar con la licencia de construcción.
A esto se suma que hasta la fecha la municipalidad provincia de Puno no tiene el catastro urbano actualizado, lo que hace denotar que de suscitarse un terremoto o un desastres a causa de otros fenómenos naturales, no se sabría con exactitud el número de viviendas que serían destruidas o dañadas.
Al respecto el responsable del área de licencia de obras de la comuna puneña, Iván Casas Vino, señaló que un promedio del 20 por ciento de las viviendas han cumplido con solicitar la debida licencia de construcción y el porcentaje restante han levantado sus domicilios a sus criterios y sin la orientación profesional. “Éstas licencias son para exigir que los predios tengas las condiciones básicas para habitar”, aclaró.
Sin Comités de Defensa Civil
Aunque parezca desconcertante, un 80 por ciento de las municipalidades provinciales ( y también las distritales) hasta el momento no tienen un ambiente adecuado para el funcionamiento de sus oficinas de Defensa Civil, carecen del equipamiento básico del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), no cuentan con un Plan de Preparativos ante Emergencias, las comisiones de sus comités de Defensa Civil, se reúnen esporádicamente o cada vez que se registran daños y sólo atinan a pedir ayuda humanitaria para los damnificados.
Casi en la totalidad de los municipios, los miembros integrantes del comité desconocen las normas vigentes del Sistema Nacional de Defensa Civil y las disposiciones que les exigen ejecutar una serie de tareas de prevención y preparación en el ámbito que les corresponde como autoridades ediles.
Es más, sus comités no han elaborado sus mapas de identificación de peligros, vulnerabilidades y riesgos, y lo más sorprende aún, es que muchos no saben utilizar las herramientas básicas de manejo de emergencias (fichas de EDAN, SUMA, SAT, ESFERA, SINPAD, entre otras) que los hacen mucho más débiles para prevenir o enfrentar adecuadamente las emergencias o desastres.
Como nuestra del daño que ocasionan los desastres en el país, podemos mencionar que sólo en nuestra región en los últimos 35 años, a causa de 12 sequías y 10 inundaciones, se ha generado una pérdida económica de 325 millones de dólares.
Más de mil 500 emergencias
Según las estadísticas que maneja el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), sólo en Puno del 2000 al primer trimestre del presente año, se presentaron 1,530 emergencias que dejaron 132 mil 862 personas damnificadas y más de 100 muertos, 6,482 viviendas destruidas y 21,371 afectadas, así como más de 60 mil hectáreas de cultivos perdidos y cerca de 10 mil afectadas.
No olvidemos que la única manera de mitigar los desastres ya sean causados por un terremoto u otro fenómeno natural, es reduciendo nuestra propia vulnerabilidad y comenzar a impulsar una verdadera gestión de riesgos de desastres y una oportuna Cultura de Prevención.


Héctor Chambi Holguín