viernes, 7 de marzo de 2008

Nuestra magra Cultura de Prevención

Aunque parezca alarmante y de acuerdo a los sondeos internacionales, desde hace tres décadas los daños a causa de los desastres producto de los fenómenos naturales y de la misma acción del hombre, se han incrementando en cerca de un 300 por ciento, provocando la muerte de miles de personas, la destrucción y el colapso de ingentes infraestructuras sociales (puentes, aulas, mercados, represas, entre otros) más todavía los efectos pos emergencia que han dejado considerables daños sicológicos (muchos son irreversibles) en las familias damnificadas, con mayor incidencia en niños y madres, quienes vieron como en cuestión de segundos perdieron a sus seres queridos y todo aquello que los rodeaba.
Desde el incremento abrupto de estos daños, no por los desastres naturales (que faliblemente se viene enarbolando desde todos los niveles sociales), sino por los fenómenos naturales que por la acción desmedida del hombre son propensos a causar emergencias o desastres, los distintos Estados han comenzado a trabajar en los temas de gestión de desastres apuntando dentro de ello a forjar una Cultura de Prevención en la población, con atención especial al sector educación.
Podemos precisar que en Sudamérica, la mayoría de los gobiernos han comenzado a darle mayor importancia a este tema, designándole presupuesto. En el Perú sucede lo mismo, el Estado anualmente orienta buena cantidad de millones de soles, para los distintos trabajos de prevención y preparación de la población frente a los posibles daños que puedan ocasionar los fenómenos naturales o antrópicos, los cuales hasta el momento no tienen el efecto esperado, ya que la población continúa siendo presa fácil de las emergencias o desastres, que nos exhiben ante el mundo como un país que no aprende de sus desgracias del pasado.
Me parece que la política que está empleando el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), como organismo central, rector y conductor del Sistema Nacional de Defensa Civil (Sinadeci), no es la más acertada, debido a que una Cultura de Prevención no sólo se forja por intermedio de una serie de medidas teóricas e impresas, a este último me refiero al abanico de folletería que en diferentes meses del año son entregados a sus distintas Direcciones Regionales de Defensa Civil y ocasionalmente a los Comités de Defensa Civil tanto regional, provinciales y distritales.
Pero y qué de las Instituciones Educativas, donde sí se debería dar mayor empuje o inicio de la verdadera Cultura de Prevención, sabemos que por intermedio de la Directiva Nº 052-2004-ME, que entró en vigencia el 2005, se aprobó las “Acciones de Prevención y Atención de Desastres en el sector Educación”, donde se precisa la incorporación el Plan de Protección, Seguridad y Evacuación en el Proyecto de Educación Institucional; en el mismo se incluye la propuesta curricular “Aprendiendo a Prevenir”, formulado por el mismo Indeci.
Un porcentaje elevado de los planteles educativos puso en marcha la citada Directiva, sin conseguir el éxito esperado, debido a que los maestros no tuvieron una esmerada capacitación, sumándose a esto la falta de especialistas en temas de Defensa Civil (profesionales diestros en gestión de desastres y no en atención de desastres) y el material didáctico adecuado para enseñar a los alumnos.
Como prueba del esmirriado desinterés de hacer a través de la educación escolar una sociedad más segura y conciente de su vulnerabilidad y del peligro al que están expuestos, casi el 80 por ciento de las Instituciones Educativas de la región Puno, no tendrían sus Comisiones Permanentes de Defensa Civil ni su Plan de Protección, Seguridad y Evacuación, aspectos fundamentales que salvarán las vidas de los escolares cuando se encuentren ante un peligro latente.
Recientemente (en febrero), el Ministerio de Educación por intermedio de la Dirección Nacional de Educación Comunitaria y Ambiental, aprobó la Directiva 015-2007-ME, sobre “Acciones de Gestión del Riesgo de Desastres en el Sistema Educativo”, que tiene como objetivo principal el orientar el desarrollo de las actividades de Gestión del Riesgo de Desastres en las Instituciones Educativas de acuerdo al Diseño Curricular Nacional y a las normas vigentes. Esta disposición que todavía no es aplicada, deberá tener un norte definido y el apoyo correspondiente no solo del Indeci sino de los Comités de Defensa Civil de todos lo niveles, o de lo contrario será una de las tantas disposiciones que quedarán en el traspatio del olvido o de la inaplicabilidad.
Por último todas las acciones por buscar nuestra Cultura de Prevención, no solo deben ir dirigidas a los niveles primarios y secundarios, sino a los niveles superiores, es decir institutos y universidades, porque los desastres no hacen distingos de edades ni condiciones educativas.

Héctor Chambi Holguín