viernes, 7 de marzo de 2008

El show de los simulacros

A raíz del terremoto del pasado 15 de agosto en la región de Ica, que dejó más de 500 muertos y decenas de miles de damnificados, tanto autoridades educativas como del gobierno regional de Puno, a pocos días de haber sucedido el lúgubre hecho, comenzaron a llenarse la boca con una serie de reclamos, entre ellos la poca preparación que tendrían los pobladores para enfrentar un desastre de esas dimensiones, sin ni siquiera reconocer que ellos son los culpables directos que se tenga una endeble o nula respuesta para reaccionar ante un evento natural de esas características o quizás las más simples que se presentan cada año en las 13 provincia de la región.
Empezaremos por el sector educación, tal vez ellos desconozcan, que por intermedio de la Directiva Nº 052-2004-ME, que recién entró en vigencia el 2005, se decretó las “Acciones de Prevención y Atención de Desastres en el sector Educación”. A inicios de este año el Ministerio de Educación a través de la Dirección Nacional de Educación Comunitaria y Ambiental, aprobó la Directiva 015-2007-ME, sobre “Acciones de Gestión del Riesgo de Desastres en el Sistema Educativo”, los cuales según se conoce, no han sido aplicados en su plenitud.
En las dos directivas (esta última reemplazó a la primera), señalan claramente en las disposiciones que a nivel de instituciones educativas se deberá: “Promover el desarrollo de capacidades, actitudes y valores en los estudiantes a través de las actividades curriculares y sus distintas organizaciones relacionadas con la gestión del riesgo de desastres”.
Adicional, determina que se tendrá que: “Planificar, organizar, monitorear y evaluar la realización de actividades de preparación para emergencias y promover la realización de los simulacros que se llevará a cabo de acuerdo a la realidad fenomenológica en atención a los factores de riesgo de las diversas zonas”, asimismo precisa que se deberá realizar como mínimo cuatro simulacros al año (31 de Mayo en conmemoración al “Día Nacional de la Reflexión sobre los Desastres”, 03 de julio, 14 de setiembre y el 10 de octubre, en recuerdo al “Día Internacional para la Reducción de los Desastres”) y en los tres turnos de enseñanza educativa.
Ahora sobre las funciones de los comités de Defensa Civil de todos lo niveles, bien claro señala el Art. 61 de la Ley 27867-Ley Orgánica de Gobiernos Regionales que: “El Sistema Regional de Defensa Civil (Siredeci) debe formular, aprobar, ejecutar, controlar y administrar las políticas en materia de Defensa Civil, en concordancia con la política general de gobierno y planes sectoriales…organizar y ejecutar acciones de prevención de desastres y brindar ayuda directa e inmediata a los damnificados y la rehabilitación de las poblaciones afectadas”, entre tanto la Ley 27972 – Ley Orgánica de Municipalidades señala casi lo mismo en el Art. 85 sobre Seguridad Ciudadana.
Para hacer referencia al titular de ésta columna, me atrevo a decir que casi todos los simulacros (por no decir todos) han sido un auténtico remedo a un show circense, donde se ha buscado el protagonismo de unos cuantos o quizás de todos, para “aparentar” que están preparados para enfrentar una emergencia o desastre.
Se cree que teatralizando a los alumnos como heridos, atrapados o muertos, se está haciendo un buen simulacro, o que se tenga al azar un reportes de los daños en las infraestructuras y la exorbitante pérdida de vidas humanas que cobró un supuesto desastre, o quizás recriminarse a las espaldas quien demoró más en armar las carpas o que si los bomberos no hicieron esto o que si salud no trajo lo otro o que…
El sentido de un simulacro, es y debe ser la medición de cómo han sido aplicados los planes de protección, seguridad y evacuación de cada uno de los planteles educativos. Del mismo modo evaluar si las zonas de seguridad interna y externa estuvieron correctamente señalizadas, y si las comisiones permanentes cumplieron con sus funciones.
Con relación a los comités de Defensa Civil, se debe evaluar si las comisiones permanentes están o no activadas, y si desarrollaron sus funciones. También saber si contaban con el respectivo plan de ejecución del simulacro y si luego del mismo se evaluó a cada plantel educativo para saber cuáles fueron sus debilidades y así superarlas para una próxima actividad de prevención.
Del mismo modo, preguntarles si los comités evaluaron previamente las zonas donde se debía instalar el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), porque de continuarse instalando en la plaza de Armas de la ciudad, y de suscitarse un verdadero desastres, en vez que se salven vidas, simplemente se registrarían más muertes, ya que todo el perímetro está en riesgo medio o alto, debido a la antigüedad de sus estructuras (salvo la comuna provincial).
Después de lo ocurrido en la región Ica y en la ciudad de Lima, tenemos que tomar en serio los simulacros, no sólo el escolar sino el poblacional, para así reaccionar de la mejor manera frente a una emergencia, y dejar ya de confundir un simulacro con un show circense.

Héctor Chambi Holguín