domingo, 23 de mayo de 2010

Bajo el efecto ultravioleta

La región Arequipa tiene una de las más altas radiaciones solares del mundo. Las consecuencias de este fenómeno comienzan a lacerar la salud de sus habitantes. Al año se detectan 150 casos de cáncer de piel.

En Arequipa, las abuelas sentencian: “Eres lunarejo, entonces serás pendejo hasta viejo”. Disparan la frase coquetamente y sin rubor, cuando tienen delante a nietos con esas manchas negras que les brotan en distintas partes del cuerpo. Los médicos no piensan lo mismo. En su diagnóstico, los lunares son tumores benignos que pueden abrir las puertas al cáncer de piel por más insignificante que sea la pigmentación sobre todo cuando esta adquiere coloración distinta o empieza a deformarse.

Le pasó a Jorge, un hombre de 68 años de edad, dedicado en su juventud a las faenas del campo en el valle interandino de Majes, a dos horas de la Ciudad Blanca, y expuesto al calcinante astro rey. Jorge ha llegado hace unas semanas al Instituto Regional de Enfermedades de Neoplásicas del Sur (IREN-Sur). Le cuenta a la doctora Beatriz Bulnes Toribio que no puede caminar. Después de los exámenes de rigor los resultados le caen como un balde de agua fría: tiene un cáncer generalizado, un tumor gigante alojado en la zona de la pelvis que comprometió otros órganos. Está desahuciado. Resignado, el paciente solo recibe un tratamiento paliativo para combatir los dolores causados por la enfermedad.

Sin saberlo, su drama se hizo visible hace dos años de una manera insospechada. Le apareció un lunar en el quinto dedo del pie. Nunca le hizo caso. Pero el tumor se extendió. Los médicos lo llaman tumores metastáticos; cuando las células cancerosas se separan del abultamiento primario y se transportan a través de la sangre o el sistema linfático a otras partes del cuerpo.

La doctora Bulnes está convencida de que la neoplasia es consecuencia de los efectos de la radiación ultravioleta que enfrenta Arequipa hace décadas. ¿Por qué en el pie? Bulnes Toribio responde que en el campo, los jornaleros andan con ojotas de jebe; solo protegen las plantas de los pies. “Con esta radiación, una exposición directa durante 15 minutos es causante de insolación”, advierte Miriam Dávila, una especialista de la Liga de Lucha Contra el Cáncer.

Las cifras revelan que al año se presentan 150 casos de cáncer de piel en esta región. Berenice Rodríguez, encargada del registro en el IREN-Sur, dice que una estadística similar al promedio nacional es un parámetro engañoso. La mayoría de pacientes acuden a un establecimiento de salud en los últimos estadios. Otros se hacen extirpar la deformidad con un dermatólogo y no hacen biopsia; el análisis para descartar células cancerosas. La baja incidencia de casos también podría atribuirse al tipo de piel del arequipeño, predominantemente trigueño, que concentra altas dosis de melanocitos, protectores naturales activados con la exposición solar. Sin embargo, el daño epidérmico es acumulativo. Miriam Dávila explica que los melanocitos tienen una capacidad de aguante, pero finalmente son rebasados por la radiación ultravioleta. Advierte que entre el 50% y 80% del daño a la piel se produce en los 18 primeros años de vida. Bajo esta premisa, los baños del sol en adolescentes son nocivos.

Beatriz Bulnes, la otra especialista consultada, trabajó en el hospital de Neoplasias de Lima y compara la evolución de la enfermedad en Arequipa. “Acá llegan pacientes menores de 40 años afectados con un basocelular. Por lo general ese tipo de afecciones en Lima se da en personas por encima de 80 o 90 años”, dijo.

Actualmente dos tipos de neoplasias atacan a los arequipeños por efecto solar. La mayoría corresponde a basocelular que se manifiesta como una úlcera que no cicatriza. En cambio, el melanoma, tumoración pigmentada, es el más brutal, ese es el caso de Jorge. En estado avanzado, el paciente no sobrepasa más de dos años con vida. Solo el 5% de las estadísticas corresponden a este cáncer.

Sol de candela

Los casos de cáncer están ligados al sol de candela que ha empeorado la calidad de vida de los arequipeños.

Históricamente en el país, esta región, Moquegua y Tacna, reciben los mayores volúmenes de energía solar en el día. El promedio alcanza los 7.5 kilowatts hora por metro cuadrado, según estudio del Senamhi y el Ministerio de Energía y Minas (2004). Este valor no es superado en ninguna parte del país. En la escuela enseñan que la energía solar también tiene su lado dañino. Y esos son los rayos ultravioleta (RUV-B) que traspasan la piel y comienzan a generar cambios en las células. Beatriz Bulnes lo explica así: “Las células cuando se reproducen copian un código. Con la agresión ultravioleta permanente, se produce una distorsión en el proceso. Ya no copiarán la misma información sino otra, alterada. Entonces lo que empieza a desarrollarse en la piel son formas monstruosas, tumores invasivos que harán metástasis”.

En Arequipa, el tipo de radiación ultravioleta en esta primavera y verano alcanzó valores de alarma. El sensor de la Gerencia de Salud instalado en la avenida Goyeneche, una de las más céntricas de la Ciudad Blanca, reporta que el índice de RUV-B, picó los trece y catorce puntos. Para la Organización Mundial de la Salud, el parámetro no debe superar a diez. Esta puntuación excesiva se registra entre las 11:00 y 15:00 horas, un horario clave en donde la ciudad respira bajo la inclemencia del astro rey.

Ozono delgado en el altiplano

Zacarías Madariaga Coaquira es un especialista de la Gerencia de Salud que monitorea hace ocho años la radiación solar en esta ciudad. Dice que la curva de RUV-B en los últimos años va en ascenso. Como él, hay varios especialistas que atribuyen el incremento de radiación ultravioleta a un adelgazamiento de la capa de ozono en la zona altiplánica de Sudamérica. Esta tesis también la sostienen científicos bolivianos; la concentración de este gas encargado de filtrar la RUV-B es una de las más bajas en esta parte del mundo. El área comprende el sur peruano, norte de Chile y parte de Bolivia.

Sin embargo, la RUV-B en Arequipa está potenciada por otros factores. Se trata de una ciudad, prolongación del desierto de Atacama con un clima seco, ubicada a 2,360 metros de altura, los rayos solares caen primero en ella que en poblados de la costa protegidos a menudo por nubosidad. Madariaga agrega a ello otro factor determinante. La pérdida de la campiña invadida por el voraz crecimiento urbano de la ciudad. Las áreas verdes son consideradas zonas de amortiguamiento que absorben rayos solares. En cambio, el asfalto negro o cemento lo rebota. Por eso los sombreros de ala ancha no son suficientes armas de protección. Hay que usar bloqueadores. El albedo o rebote solar de un objeto es igual de mortal.

Medidas de prevención

La emergencia advertida desde el año pasado ha obligado a tomar medidas de prevención al Gobierno Regional de Arequipa. Una de ellas es ordenar que en el uniforme de sus trabajadores, el sombrero sea una pieza indispensable. La misma medida se hizo extensiva para escolares. La norma vino complementada con una campaña masiva para comprar 10 mil prendas repartidas a menores de primaria, cuyos padres no tienen recursos económicos. La Gerencia de Educación prohibió hacer actividades en las horas punta en donde la radiación solar es alta: 10.00 hrs a 15.00 hrs). Además dispuso que las ceremonias organizadas a la intemperie se harán debajo de una toldera. Son medidas que evitarán que las próximas generaciones sufran el dolor de Jorge, hoy postrado en una cama, desahuciado y solo aguardando el zarpazo de la muerte.

Datos

14 es el índice de radiación ultravioleta que soportó Arequipa en el último verano debido a la ausencia de nubosidad.

10 de índice UV-B es el parámetro mundial. Ciudades que sobrepasan ese límite están en grave peligro ambiental.

Recomendaciones

Para prevenir el cáncer de piel, el médico del IREN- Sur Raúl Eguiluz Rodríguez recomienda un chequeo cada seis meses. A nivel nacional, este se debe hacer una vez al año, pero por la gravedad de la radiación solar, en Arequipa, debe optarse por lo primero.

Es clave aplicar el ABC del lunar. El “A” es de asimetría (los lunares tienen que ser simétricos); la “B” de bordes, tienen que ser bien regulares, si son irregulares como estrellitas hay que ir al médico. La C” es de color, cuando comienza a mutar de pigmentación es otra señal de alarma.

Un lunar no debe ser más grande que el porte de la cabeza del borrador del lápiz. Si es más o si comienza a crecer, también hay que acudir al médico.

Hay que protegerse del sol de 11:00 a 15:00 horas. Usar sombrero de ala ancha, lentes oscuros porque la radiación también produce opacidad de la córnea, no necesariamente cáncer, pero sí casos de cataratas.
5Usar ropa de manga larga, protectores solares que tengan un factor mayor de 50.

Datos

OJO CON LOS COLORADOS. Las personas de más riesgo son las de tez blanca. Por raza estos tienen poca concentración de melanocitos en la piel, una suerte de fotoprotector natural que se activa con el estímulo solar. El protector natural es abundante en personas de piel trigueña o morena que expuestas al sol adoptan una coloración tostada para bloquear el ingreso de los rayos solares.



Por Juan Carlos Soto (Revista Domingo, La República, 09-05-10)